Clima de tensión en República del Congo, donde los misioneros salesianos siguen trabajando en pos de la paz y la solidaridad.
República del Congo está atravesando momentos muy difíciles tras la crisis abierta por el actual presidente, Sassou Nguesso, al querer presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales de 2016 y ganar el referéndum para poder hacerlo. La oposición ha llamado a la desobediencia y la Iglesia trata de mediar en un conflicto en el que ya ha habido numerosos muertos y heridos.
“Se presenta un futuro poco esperanzador. Hay mucha tensión en el ambiente. Los opositores han llamado a la desobediencia civil e, incluso, piden realizar un boicot en las ciudades todos los martes y viernes”, explica un misionero salesiano que trabaja en Pointe Noire y al que mantenemos en el anonimato por razones de seguridad, ya que nos reconoce que “nuestras vidas corren peligro y estamos en manos del Señor, en el que confiamos más que nunca”.
La Iglesia en Congo ha intentado mediar en la crisis sin éxito alguno. De hecho, “las parroquias de muchas diócesis han sido intervenidas por la Policía y el Ejército. El pasado domingo 25 de octubre, por ejemplo, no se pudo celebrar la misa en algunas de las parroquias del país”, añade el misionero salesiano, que explica “la situación desagradable de ver entrar en las celebraciones a policías y militares, coartando la libertad de culto de los cristianos y originando una situación muy violenta al desalojar por la fuerza a los asistentes a las celebraciones”.
Los misioneros salesianos son los primeros en solidarizarse con las víctimas de los fallecidos y heridos en este escenario de violencia, y “por quienes ofreceremos una eucaristía”.
Durante la crisis abierta que se vive en el país han muerto varias personas y cientos han resultado heridas. Los misioneros salesianos en el país expresan su preocupación y hacen un llamamiento urgente a la calma en ambos bandos y, sobre todo, piden a la comunidad internacional que se involucre para que la violencia no vuelva a estallar en República del Congo. “Hay que hacer todo lo posible para salvaguardar la paz social y no ir a una escalada de violencia que llevará a un callejón sin salida”, aseguran los salesianos.
fuente: www.donbosco.es
jueves, 5 de noviembre de 2015
viernes, 30 de octubre de 2015
Los del otro lado
Por: JOSAN MONTULL
fuente: www.salesianos.es
Nuestros amigos llevan ya mucho tiempo en el otro lado. Sabemos poco de ellos, han hecho de la discreción todo un estilo de vida.
Trabajan calladamente desde la dureza del día a día y son capaces de mantener la ilusión a pesar de las mil tragedias que les rodean. Son sembradores de esperanza y testigos de misericordia en lugares en los que impera la violencia y el horror.
Mientras en nuestras latitudes hay administradores de lo público que se enfrentan en el púlpito de los medios, eximiendo reivindicaciones políticas a la vez que ocultan sin sonrojo sus corruptelas y ganancias; mientras actores mediocres se afanan en escandalizar en las redes con tuits maleducados y soeces; mientras a nuestras playas se acercan rostros famélicos huyendo del miedo y reflejando la angustia…mientras todo esto ocurre nuestros amigos siguen allí, al otro lado. Siguen abrazando a los que se quedan, a los que no tienen fuerzas ni posibilidades para huir. Siguen curando, consolando, construyendo, educando, abrazando y regalando la vida a girones, dejándosela entre los más pobres.
Hace años decidieron que se iban, que cogían el montante de su historia para ser, desde una fe en Dios y en el hombre extraordinarias, embajadores de la ternura en rincones del mundo despedazados por el odio.
Y hoy siguen allí, combatiendo el hambre, el dolor y la miseria. Con sus palabras y sus vidas, hacen sonrojar a un primer mundo enriquecido gracias a la ruina de los de ese lado. Si uno cae, como tantos en sus pueblos, víctima de las balas o las torturas, otro llega a ocupar su lugar.
Viven en Siria, Libia, Irak, Líbano, Nigeria, República Centroafricana…en ese lado cuyos nombres estremecen al ser pronunciados.
Benditos misioneros y misioneras. Son el testimonio transparente que en este mundo nuestro los pobres de todos los credos y religiones tienen valedores que creen en su dignidad y caminan junto a ellos, compartiendo el dolor y la esperanza a la sombra de la cruz.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Salesianos de Turín acogen a los refugiados
La diócesis subalpina se moviliza para la acogida de los refugiados: mientras la Oficina de Migrantes y Caritas están poniendo a punto la máquina de la hospitalidad, frente a cientos de familias y parroquias que han respondido a la llamada del arzobispo Nosiglia para abrir sus puertas a los refugiados, en las casas salesianas de Turín llegan los primeros extranjeros.
Por, Marina Lomunno (Avvenire)
Vienen de Malí, Nigeria, Afganistán y Pakistán: son 16 jóvenes refugiados, con edades entre los 20 y 23 años, que en parejas son acogidos a cuentagotas en las obras de la Circunscripción Especial Salesiana Piamonte y Valle d’Aosta (ICP), que se han puesto a disposición a acoger los migrantes señalados por la SPRAR (sigla en italiano), Sistema de Protección para los Solicitantes de Asilo y Refugiados del gobierno.
Los primeros se están organizando en este momento en el Liceo Valsalice, el Oratorio de la Crocetta y la parroquia de Monterosa. A finales del mes los refugiados se establecerán también en las casas salesianas de Cumiana, San Benigno, Novara, Trino Vercellese y Vigliano, tan pronto como sean firmados los acuerdos entre la ciudad de Turín, la diócesis y las casas a cargo de los hijos de Don Bosco. «A los dieciséis jóvenes adultos hay que añadir cuatro menores de edad no acompañados de Egipto que serán hospedados unos días en un apartamento de la comunidad residencial para menores "Harambee", activa en nuestra parroquia de Casale Monferrato", explicó el P. Domenico Ricca, capellán de la cárcel de menores turinés Ferrante Aporti que está coordinando por parte de los Salesianos la recepción de los refugiados.
"Los refugiados que llegan en este momento a nuestras obras - dice el Superior de la Circunscripción Especial Salesiana Piamonte y Valle d’Aosta (ICP), P. Enrico Stasi, SDB - son el primer resultado concreto, después de las celebraciones del Bicentenario de Don Bosco. Si estuviera hoy, él se ocuparía de los refugiados que en este momento son los jóvenes más pobres".
El camino de la hospitalidad ofrece un tiempo de permanencia en las estructuras de hasta 12 meses, durante los cuales los jóvenes vienen enviados a tomar cursos de italiano y formación profesional para garantizar su genuina inclusión en el tejido social local.
(Traducción, Andrés Felipe Loaiza, SDB)
Fuente: InfoANS
miércoles, 21 de octubre de 2015
Una ecología integral
cedro del Libano
El capítulo cuarto de la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco se abre con una presentación clásica de la ecología: “La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan”. Pero el documento amplía esta definición para abarcar las condiciones de vida y supervivencia de la sociedad (LS 138). De hecho, el Papa nos propone el ideal de una ecología integral, es decir, ambiental, económica, social y cultural.
Y recuerda una frase de Benedicto XVI: “Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales” (LS 142). Esa es una verdad como un cedro del Líbano. Al crimen de destrozar los bosques hay que unir otros: adulterar las relaciones sociales, dinamitar los monumentos y pervertir las instituciones que constituyen el patrimonio de la humanidad (LS 143).
El principio básico es respetar la vida. Hoy se menciona constantemente el ideal de la “calidad de vida”. Pero ese término es ambiguo y resbaladizo. Como de paso, advierte el Papa que la noción de “calidad de vida” no puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano” (LS 144). ¿A qué viene esa advertencia? A veces caemos en la tentación de despreciar el estilo de vida de otras culturas. Pero eso es una vergüenza. En la encíclica se viene a decir que no se puede ignorar el valor de una cultura determinada, de esas que despreciamos como “primitivas”.
Un día se nos informa que ha desaparecido una de esas culturas allá en las selvas del Amazonas. Y nos quedamos tan frescos. Pero la desaparición de una de esas culturas “es tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal” (LS 145).
Con frecuencia los medios de comunicación del primer mundo critican a los “primitivos” de haber destruido el contexto natural. Y nadie se escandaliza de esa calumnia. Esas culturas aborígenes han vivido en sintonía con su ambiente y lo han preservado mejor que nadie (LS 146).
Tras sugerir algunas iniciativas muy concretas para fomentar el ejercicio de una ecología de la vida cotidiana, en el hogar y en el puesto de trabajo, el Papa evoca la calidad de vida que se puede promover en las ciudades, en los barrios y en las zonas rurales. Pero también nos invita a observar y evitar la posible degradación de esos mismos espacios. Hay que soñar y luchar para que también en esos lugares, las personas se sientan como en casa (LS 147-155).
Hemos olvidado la majestad del bien común. El Papa Francisco subraya una vez más la necesidad de respetarlo y promover ese principio (LS 156-158). Y el deber de observar las obligaciones de justicia entre las generaciones. “A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad” (LS 161).
No puede ser .Hay que dejarles una tierra vivible y hermosa. Esta es la hora de revisar nuestros criterios egoístas de consumo y desperdicio. Pues bien, en esta línea se sitúa la encíclica “Laudato si’, mi’ Signore” del Papa Francisco. A ella habrá que volver con frecuencia.
José-Román Flecha Andrés
fuente: www.donbosco.es
El capítulo cuarto de la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco se abre con una presentación clásica de la ecología: “La ecología estudia las relaciones entre los organismos vivientes y el ambiente donde se desarrollan”. Pero el documento amplía esta definición para abarcar las condiciones de vida y supervivencia de la sociedad (LS 138). De hecho, el Papa nos propone el ideal de una ecología integral, es decir, ambiental, económica, social y cultural.
Y recuerda una frase de Benedicto XVI: “Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales” (LS 142). Esa es una verdad como un cedro del Líbano. Al crimen de destrozar los bosques hay que unir otros: adulterar las relaciones sociales, dinamitar los monumentos y pervertir las instituciones que constituyen el patrimonio de la humanidad (LS 143).
El principio básico es respetar la vida. Hoy se menciona constantemente el ideal de la “calidad de vida”. Pero ese término es ambiguo y resbaladizo. Como de paso, advierte el Papa que la noción de “calidad de vida” no puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano” (LS 144). ¿A qué viene esa advertencia? A veces caemos en la tentación de despreciar el estilo de vida de otras culturas. Pero eso es una vergüenza. En la encíclica se viene a decir que no se puede ignorar el valor de una cultura determinada, de esas que despreciamos como “primitivas”.
Un día se nos informa que ha desaparecido una de esas culturas allá en las selvas del Amazonas. Y nos quedamos tan frescos. Pero la desaparición de una de esas culturas “es tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal” (LS 145).
Con frecuencia los medios de comunicación del primer mundo critican a los “primitivos” de haber destruido el contexto natural. Y nadie se escandaliza de esa calumnia. Esas culturas aborígenes han vivido en sintonía con su ambiente y lo han preservado mejor que nadie (LS 146).
Tras sugerir algunas iniciativas muy concretas para fomentar el ejercicio de una ecología de la vida cotidiana, en el hogar y en el puesto de trabajo, el Papa evoca la calidad de vida que se puede promover en las ciudades, en los barrios y en las zonas rurales. Pero también nos invita a observar y evitar la posible degradación de esos mismos espacios. Hay que soñar y luchar para que también en esos lugares, las personas se sientan como en casa (LS 147-155).
Hemos olvidado la majestad del bien común. El Papa Francisco subraya una vez más la necesidad de respetarlo y promover ese principio (LS 156-158). Y el deber de observar las obligaciones de justicia entre las generaciones. “A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad” (LS 161).
No puede ser .Hay que dejarles una tierra vivible y hermosa. Esta es la hora de revisar nuestros criterios egoístas de consumo y desperdicio. Pues bien, en esta línea se sitúa la encíclica “Laudato si’, mi’ Signore” del Papa Francisco. A ella habrá que volver con frecuencia.
José-Román Flecha Andrés
fuente: www.donbosco.es
sábado, 17 de octubre de 2015
[VIDEO] Ejercicios Espirituales predicados por el P. Pascual Chávez
El P. Pascual Chávez, Rector Mayor Emérito de la Congregación, predicó los ejercicios espirituales anuales para Salesianos e Hijas de María Auxiliadora.
Fuente: Oficina de Información Salesiana (OFISA)
Fuente: Oficina de Información Salesiana (OFISA)
domingo, 11 de octubre de 2015
«La esperanza cristiana es combativa»
Llevamos meses contemplando estupefactos —cuando no apartando la mirada—, el drama que miles de personas viven por motivos bélicos, económicos o sociales. Drama que, en demasiados casos, se ha tornado en tragedia: la tragedia del fenómeno migratorio.
Cifrado en categorías como «refugiados», «desplazados», «inmigrantes irregulares», o sencillamente, «ahogados», dicho fenómeno solo ha sacudido la conciencia y ha movido la voluntad cuando se nos clavó la retina en Ailan Kurdi, el niño sirio fallecido en las costas turcas.
Lo triste no es esa muerte. Sino nuestra ignorancia. Esa misma no che, al margen de los objetivos fotográficos, ocho personas murieron en otra embarcación preparada para
diez personas, pero ocupada por diecisiete. Entre ellas había un bebé de nueve meses, dos gemelos de año y medio, y dos hermanos de nueve y once años.
Lo triste no son esas muertes. Sino nuestra indolencia. Estas mismas situaciones y similares se habían vivido ya en el Estrecho, en Lampedusa (Italia) o en Kos (Grecia), y las deliberaciones de Europa tan solo llegaron, hace meses, a «faltas de acuerdo», tanto en las soluciones, como en mitigar las consecuencias —hablamos de la cuota de reparto de in
migrantes por países.
Ahora, después del revuelo mediático por Ailan, parece que algo se va
haciendo. No me atrevo a hablar de luz en la oscuridad, porque quién sabe si detrás de todo esto no está el egoísta motivo de apaciguar la conciencia y no la verdadera misericordia
ante el sufrimiento del otro. Aquella misericordia capaz de superar ideologías, de atravesar emotivismos y llegar a tocar el corazón, de encauzar la rabia y el dolor en respuestas
concretas, aunque nos saquen de nuestras comodidades.
A esa misericordia apeló el Papa Francisco en el Ángelus del domingo 6 de septiembre de 2015. En él, después de comentar la Palabra, hizo un llamamiento —que habrá que ver
la resonancia que tiene superada la sorpresa inicial: «a las parroquias, comunidades religiosas, los monasterios y santuarios en toda Europa para concretar la realidad del Evangelio y dar cabida a una familia de refugiados».
Por todos es sabida la especial sensibilidad del S. S. Francisco por estas cuestiones que, como Pastor de la Iglesia Universal, trata de transmitir a todos sus fieles en el mejor
ejercicio de continuidad con la Tradición de la Iglesia y de credibilidad
de la fe con la sociedad actual: la concreción del amor. Como él mismo dijo en dicho Ángelus, «misericordia es el segundo nombre del amor».
Ante el sufrimiento humano solo cabe la implicación y la solución, reflejo del mismo modo de hacer de Dios entre nosotros: encarnación —implicación— y salvación —solución. Por eso pudo afirmar que «la Misericordia de Dios se reconoce a través de nuestras obras».
Estamos ante una cuestión que supera el oportunismo y la temporalidad, y toca el núcleo esencial de la vida de todo cristiano: su carácter sacramental. Esto nos habla de la
presencia eficaz —en cuanto bautizados— de Dios en nosotros, del testimonio de nuestro hacer, de la mirada esperanzada que es capaz de asumir el mal y de combatir
lo, porque sabe con certeza que el triunfo del bien, del amor, de Dios, está asegurado.
Como Familia Salesiana deberemos considerar, en los diversos grupos y en los convenientes espacios, cómo en cauzar este llamamiento de Francisco. La marcada «fidelidad al Papa y a los pastores de la Iglesia», que profesamos como Familia de
Don Bosco deberá tener su concreción. Diócesis y otras familias religiosas ya han
empezado a movilizar recursos e iniciativas, como la Compañía de Jesús, los Mercedarios, los Escolapios, etc.
¿Qué haremos los diferentes grupos de la Familia Salesiana? ¿Seremos capaces en nuestras comunidades religiosas y hogares familiares de acoger a algún refugiado? ¿Nos podrán contar entre «los justos» del Evangelio de Mateo(25, 35-40)?: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En ver dad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Santiago García Mourelo.
Fuente: www.donbosco.es
miércoles, 7 de octubre de 2015
50° Aniversario de la muerte del venerable Vicente Cimatti
Gran misionero, fundador de la Congregación Salesiana en Japón.
El 6 de octubre del 2015 se recuerda el 50º aniversario de la muerte del Venerable Mons. Vicente Cimatti, gran misionero fundador de la presencia salesiana en el Japón.
Romagnolo di Faenza, proviene de una familia de santos: de los tres hijos supervivientes, él es venerable; la hermana, Sor Maria Raffaella, de la Congregación de las hermanas Hospitalarias de la Misericordia, fue beatificada el 12 de mayo 1996; Luís, Salesiano coadjutor y misionero en América Latina, murió en olor de santidad. A los 3 años, el pequeño Vicente quedó huérfano de padre. Pocos días después, su mamá lo lleva a la iglesia parroquial donde predica Don Bosco: "¡Vincente, mira a Don Bosco!”, y lo levanta por encima de todos. Salesiano a los 17 años, sacerdote a los 24, Vicente acumula títulos de estudio: diploma de composición en el Conservatorio de Parma, licenciatura en agricultura, en filosofía y pedagogía, en Turín. Durante 20 años fue profesor y compositor brillantísimo en el colegio de Valsalice.
Navidad de 1925: el Rector Mayor don Rinaldi lo manda como responsable de grupo a fundar la misión y la obra salesiana en el Japón. Allí trabaja durante 40 años y conquista el corazón de los japoneses con su finura, con su talento artístico: dirige conciertos con suceso abrumador y más aun con su amabilidad. Se acerca siempre a los pobres, a los ancianos, a los niños, a los enfermos. Abre orfanatos, oratorios, escuelas profesionales. Inaugura una editorial, en Japón.
En 1935 se erige la misión de Miyazaki-Oita en Prefectura Apostólica y don Cimatti es nombrado el primer superior con el título de Monseñor. “¿Pero por qué me queréis envenenar la sangre? – escribe enseguida a Turín. – Dejadme trabajar tranquilo y sin tonterías. ¿Os imagináis a don Bosco con lazos y orlas?”. Y a los amigos de Italia que le han mandado el ajuar de Monseñor se lo devuelve todo: “vendedlo y enviadme el dinero para mis pobres”. Más adelante llega a ser Inspector. Después de la terrible prueba de la guerra, se pone a reconstruir con redoblado entusiasmo. Y después se retira para dejar pasar a los jóvenes. Murió a los 86 años el 6 de octubre de 1965. Había dicho: “Quisiera morir aquí para hacerme tierra japonesa”. Fue declarado venerable el 21 de diciembre de 1991.
Para la ocasión y siempre siguiendo los pasos del bicentenario del nacimiento de don Bosco, don Gaetano Compri, custodio y defensor de la memoria de Mons. Cimatti, nos ha presentado una nueva publicación:“Don Cimatti maestro de vida. Así vivió, así escribió”. El mismo título revela la santidad de vida que fue el distintivo de este gran hijo de Don Bosco, que por su capacidad de encarnar el carisma salesiano en tierra japonesa, se le conoce como “el Don Bosco del Japón”. No se trata de una biografía, sino más bien de su enseñanza, de su espiritualidad, basada en los fragmentos más significativos de sus cartas. Son 338 fragmentos, ordenados por orden cronológico, con breves palabras de ambientación. Se trata de un documento de fe y de dirección espiritual sobre los más variados argumentos de la vida, según la espiritualidad de San Francisco de Sales y de Don Bosco.
fuemte: www.donbosco.es
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